¿Habla en serio el Ministro cuando dice que va a evitar los juicios paralelos sancionando a los medios de comunicación?

yo abogadoMe parece muy bien que el Ministro de Justicia se encare con un asunto extremadamente vidrioso: los medios de comunicación y los juicios paralelos. Será vidrioso, sin duda, pero desde luego es muy importante. Y el problema capital es que los políticos, que viven de la opinión pública, sienten pánico a cualquier cosa que se refiera a tocar los medios de comunicación, precisamente por las reacciones violentas que pueden suscitar en sus páginas, ondas o imágenes emitidas. Creo que esta es la razón fundamental para que todavía carezcamos de una regulación mínimamente adecuada a un problema que tantas y tantas veces ha causado daños irreparables.

Porque si somos sinceros tendremos que admitir dos cosas: la primera, que los jueces y fiscales son muy permeables a las influencias mediáticas. La segunda, que los medios son normalmente un modo de instrumentar las influencias políticas. Quien  lo niegue es que no tiene ni la menor idea de como son las cosas por dentro de la casa de la Justicia.  Jueces y fiscales son personas humanas, —algunos tipo Abel y otros modo Cain— no robots, y tienen sus aspiraciones, deseos, ambiciones y, además, su sensibilidad ante asuntos que puedan afectarles en su imagen.  Por todo ello la opinión pública les condiciona de modo, en ciertos momentos y casos,  terminante

Un día, hace años, el abogado y amigo Santaella, —tristemente fallecido— preguntó al ínclito Juez Garzón por mí, y la respuesta de ese señor juez, paradigma en aquellos días de la honestidad en la labor judicial, fue tan profunda, seria y lacónica como esta
Desengáñate Jesus. Al día de hoy ningún juez se atrevería a absolver a Mario Conde

Así que un juez tiene que “atreverse” a aplicar la Ley…Lo malo de ese comentario, aparte de consideraciones varias que cualquiera tiene derecho y hasta obligación de formularse en su interior o de exteriorizarlas si le viene en gana, es que refleja la cruda, pura y dura realidad de nuestro sistema. Así son las cosas. Los jueces tienen miedo de verse crucificados en papeles o programas de radio o televisión por actuar en contra de lo que “piensa” —es un decir— la llamada opinión pública.

Por este procedimiento se comprende el gigantesco poder de los medios cuando de la Justicia se trata. Publican y comentan, y cuando de asuntos con dimensión política o social se trata —los otros, salvo que se trate de muertos, abusos o violaciones, no les interesan ni un pepino— sus publicaciones y sus comentarios están preñados de “ideología”, por decirlo de un modo educado. Recuerdo a un amigo mío, que asistía con total regularidad a las sesiones del juicio Banesto. Un día  me comentó que era tal la diferencia entre lo sucedido en la sala de juicios, entre lo que declararon los testigos y lo publicado por el hombre de los trabajos sucios de El País, el argentino Ekaizer, que llegó a pensar si es que hablaba de otro proceso penal. Pues no. Era el caso Banesto. Y antes lo fue su aperitivo, el caso Argentia Trust. Y el objetivo era evidente: crear un estado de opinión que impidiera a los jueces dictar una sentencia que no fuera rotundamente condenatoria.

No es ninguna broma. Es asunto de extrema gravedad y terriblemente serio: de nada nos valen proclamas solemnes de libertad informativa y de presunción de inocencia si por procedimientos tan escasamente sofisticados las reventamos de mala manera. Y, como digo, sucede. Alguien que podía comentármelo con cien por cien de seguridad, me dijo que en las deliberaciones de la sentencia del caso Banesto, el entonces Presidente de la Audiencia Nacional, Clemente Auger, llamaba con cierta fruición, pidiendo una sentencia dura, no tanto porque se correspondiera con la Ley sino porque se reclamaba por el estado de la “opinión pública”. No lo consiguió del todo en la Audiencia Nacional, pero lo logró en el Supremo, en el que, gracias a la inefable ayuda de Martin Pallín, consiguió doblar la condena…

Y la cosa tiene tanto ida, esto es, condena, como vuelta, porque si después de haber sido una persona condenada en los medios de comunicación, resulta  absuelta, incluso por un tribunal extranjero, eso carece de eficacia real, porque no se publica la absolución, o se le da un poco de luz como una noticia de décima fila, o, se comenta de contrario, de modo que la gente diga, piense o crea, o todo ello a la vez, que en el fondo la absolución es una suerte de cacicada y que el sujeto es culpable de toda culpabilidad. El daño es, por tanto, en gran medida irreversible.

Bueno, y ¿qué hay que hacer? Lo primero es evitar la filtraciones de los sumarios. Sí, pero esto ya está sancionado penalmente al día de hoy como revelación de secretos. De hecho van a condenar, quiero decir, “juzgar”, a Elpidio Díaz por la revelación de los famosos mails de Blesa, el ex presidente de Caja Madrid. Lo que ocurre es que aquí también se aplica el principio de múltiple rasero. Vamos a ver: en el caso Banesto, un jueves el Juez decidió, y nos lo comunicó en presencia de mi abogado, suspender las declaraciones y  recuperarlas pasadas las navidades. Eso olía a libertad, porque si no existía riesgo de fuga muy dificil fundamentar una prisión provisional sin fianza. Así que el Sistema se puso manos a la obra. ¿Y qué hizo? Pues muy fácil: El País publicó la querella. Pero…¿no estaba declarado el secreto del sumario?. Pues si, pero eso es totalmente indiferente cuando de actuaciones políticas se trata.  Y, claro, nosotros presentamos la oportuna denuncia por filtración de secretos. Sabíamos de sobra que venía de fiscalía y de modo directo al ínclito argentino. Pero nadie movió ni un dedo. ni una sola diligencia. nada. Lo importante fue que con la excusa de esa publicación, el juez retiró lo de aplazar la declaración y me mandó a Alcalá Meco en Nochebuena. Pues asi se cuecen las habas…

Lo primero, por tanto, ser serio en esto de la divulgación de secretos, pero eso equivale a pedir seriedad a jueces y fiscales, así que tampoco es nada tan especial. O lo son o no lo son. Y si no es el caso, da igual la pena…Por ahí tenemos poco recorrido.

¿Sancionar a los medios que publiquen?. Parece que es la idea del Ministro. No está mal, pero supongo que dependerá de la sanción: si el asunto es gordo, si dispone de suficiente sustancia política,  quizás les compense asumir las sanciones…Ya encontrará el medio el sistema para resarcirse, incluso es posible que hasta se lo ofrezca el propio Sistema, de modo que se guarden la apariencias pero se consiga lo que en realidad se desea.

¿Considerar al medio que publique un coautor cualificado del delito de revelación de secretos?. Pues si, debería, pero ya sabemos….

En definitiva: no hay mas que pedir seriedad y respeto por el principio de presunción de inocencia y evitar, como sea, los juicios paralelos instrumentados desde los medios de comunicación. La pretensión es muy loable. Incluso extremadamente necesaria para que funcione el sistema de garantías reales y que tengamos justicia verdadera y no mediática.

Pero….Y este pero quiere decir que desde luego antes de las elecciones no se van a atrever a mover ni un dedo. Baste con leer que el Ministro propone para inmediatamente decir que es solo una reflexión, que no hay nada concreto, que…Miedo. Comprensible, sin duda., y en estos momentos más, y con un partido como el PP en decadencia, pues mucho mas. Al final importan mas los votos que la presunción de inocencia y la justicia verdadera. ¿Y después de las elecciones? Pues supongo yo que tendrán “otras prioridades” ¿Se dice así?

El problema no son ni el código penal ni los medios, ni los jueces, ni los fiscales, ni los políticos. El problema es que somos una sociedad bastante poco seria y que se toma postulados capitales, como la presunción de inocencia, a beneficio de inventario. Lo demás, son derivadas.

Es lo que hay,a si que sigamos atentos la jugada.

21 thoughts on “¿Habla en serio el Ministro cuando dice que va a evitar los juicios paralelos sancionando a los medios de comunicación?

  1. No creo que la Justicia se pueda tipificar como “verdadera” o falsa. Mi punto de vista es profano, pero si le atribuimos esos conceptos a la Justicia, entiendo que la desvirtuamos y transformamos en otra cosa hecha a imagen y semejanza de nuestros intereses particulares. En relación a lo de “mediática”, qué no lo es para el homo videns que sois unos más que otros.

  2. Decía el tópico literario que “La pluma es más poderosa que la espada” pero hoy, como es sabido, el cuarto poder necesita al poder político para poder subsistir a través de su influencia con las grandes empresas consumidoras de Publicidad.
    Para lo bueno y lo malo, la necesidad de ambos puede ser coincidente en determinados momentos para su interés particular.
    En cada momento el interés puede ser para uno o para el otro. Recordemos, por ejemplo, como PJ Ramírez en tándem con Aznar consiguió realizar la operación “informativa”que llego a quitar de su silla a Gonzalez con el tema de los GAL. Este PJ en este momento ha caído en desgracia, porque el interés ya no es coincidente, pero bueno, ahora tienen a otros que incluyen anécdotas humanas.
    Lo penoso, lo perjudicial, es que ese interés que ellos tienen entre si, en la mayoría de las ocasiones no beneficia en nada al interés general de una verdadera información al ciudadano.
    Las redes sociales han ayudado bastante en que fluyan ciertas informaciones a la opinión pública que antes se direccionaban, pero aún así nos queda mucho por perfeccionar.

  3. Si las redes sociales sirvieran para educar, serían merecedoras de un fuerte aplauso, y mas que eso. Pero si solo sirven para informar en ocasiones desinformando, si consiguen evitar la reflexión, si se traducen en generar tensión, entonces la cosa varía. Por eso este espacio, para reflexionar sin tiranía de caracteres.
    El interés del Sistema es solo el poder, porque desde el poder se pueden conseguir otras cosas que también evidentemente les interesan. Pero la clave es el poder. Fuera del poder —piensan— no existes.

  4. Estaba clarísimo, y así lo digo en el texto, que la prensa iba a reaccionar. El País ya lo ha hecho de forma violenta. Se escuda en informar sobre corrupción…Pero ¿ y la corrupción que se esconde en el modo y manera de desinformar de ciertos medios? El País tenía un hombre experto en “trabajos sucios”, el argentino Ekaizer. ¿Se necesita mas claridad para entender la corrupción que se esconde en ello?
    http://elpais.com/elpais/2015/04/29/opinion/1430333273_930878.html

  5. Efectivamente Sr. Conde, cuenta ud la historia de un sistema de poder que ha actuado durante décadas de acuerdo con lo que se esperaba de él, es decir, para lo que fue constituido. La frase “Desengáñate Jesús. Al día de hoy ningún juez se atrevería a absolver a Mario Conde” lo resume todo. Si lo que sucede como real en una sala de juicios – o en cualquier otra parte – no le conviene al Poder, entonces se crea una nueva realidad, una nueva verdad, que se convierte en opinión pública, y en aras de no alarmar a esa opinión se cometen las mayores injusticias. Para ello cuentan con “especialistas” en los mass-media que los utilizan como aplastamiento del más mínimo sentido crítico. Así se crean “las realidades” en los sistemas totalitarios y no tan totalitarios. La gran pregunta es ¿cómo desactivar ese sistema-bomba que se lo ha llevado todo por delante? ¿Desde dentro del sistema o tiene que ser desde fuera? Tiene que haber otra forma en la que jueces y fiscales, sin dejar de ser humanos, conciban sus ambiciones, sus aspiraciones y sus deseos por otros derroteros sin tener que pervertirse para promocionarse.

    ¡Enhorabuena por tan brillantes artículos que siempre nos invitan a la reflexión!

  6. Hace un tiempo que no puedo creerles, ni en serio ni en broma, ni a unos ni a otros, Gobierno, medios, poderes a fin de cuenta. Lo único deseable es poder poner sensatez en todo este enredo y engaño. Abrir de nuevo está ventana, ojalá sirva para informar. Estamos necesitados.

  7. Buenos días. ………..ni libertad ni responsabilidad………cualquier día declararán ilegal la ley de la gravedad……y no por ello saldremos volando……estamos en un pais incapaz de aceptar el precio de la libertad………..la culpa sigue siendo nuestra……solo hacen lo que les dejamos hacer……..y por no tener responsabilidad sobre nuestras vidas (lentejas)……..les damos lo que quieran…………es muy difícil pasar de rebaño a manada……..el miedo ………el miedo que nos contaba tristamurty………
    un saludo a todos.

  8. Esto de acuerdo que se persigan delitos, y cuando un sumario es secreto y se filtra es delito, por tanto se debe perseguir.
    Pero al que lo filtre, no al periodista que lo publique, porque en parte hace su trabajo que es informar.
    Averigurar quien filtra un sumario es relativamente sencillo, porque las personas que lo tienen son poquisimas, claro que si nunca se investiga en serio, nunca se averiguara quien lo filtro.
    Por tanto otra vez mas mas que cambiar las leyes bastaria con aplicar seriamente las que ya hay, cada vez que un sumario secreto salga en un medio, se abre una investigacion a los profesionales por los que ha pasado dicha documentacion, y no digo que siempre se avergue el filtrador, pero hombre quizas alguna vez si.
    Un saludo.

  9. Aparte del daño que hacen los juicios paralelos, una vez declarado el secreto de sumario no tiene sentido ni fundamento invocar la libertad de información y cuando los medios publican a sabiendas informaciones que han sido declaradas secretas, no solo interfieren en los procesos todo lo que puedan sino que convierten las informaciones en campañas publicitarias capaces de captar la atención, manipular la opinión y generar el máximo negocio mediático posible. Si además de no cumplirse la ley cuando no se persiguen estas revelaciones de secretos, se introdujera ahora un nuevo tipo mas específico aun, innecesario, y de cuyo planteamiento previo ya se ha retractado el ministro, podría fomentarse lo que se intenta evitar si no se impusieran sanciones muy elevadas. Algo ya se está haciendo en algunos juzgados y tribunales para controlar la circulación de las copias que se entregan, pero mientras esas informaciones sean considerados “activos negociables” no perseguidos en la práctica pues seguirán cotizando en el mercado, sobre todo por el juego y el dinero que hacen posible, lo que aun lo hace si cabe mas lamentable. Sin embargo, comentando la propuesta del ministro, o mas bien intentando excusarla, algún portavoz del PP ha declarado en la tele que ante todo la libertad de información. Lo que debería crearse, en mi opinión, es un tipo penal específico y agravado para quienes manipulan y distorsionan la información en los medios con campañas cuyos fines últimos son cuando menos inconfesables, para sancionar duramente a quienes en aras del derecho a la información hacen de la campañas mediáticas de desinformación una profesión sin escrúpulos, capaz de acabar con cualquiera como sea, por supuesto a cambio de un precio o cualquier otro interés. Informar es un derecho y desinformar, así y con esos objetivos, debería ser un delito cualificado. Salu2

  10. Creo que el enfoque correcto no es de limitar la libertad de información. Se trata de algo muy serio: la presunción de inocencia. Y de una constatación empírica: la influencia mediática en las sentencias. Y otra aún mas importante: la condena mediática vive con independencia, incluso, de las sentencias. Un absuelto jurídicamente pero condenado mediáticamente, es para la masa un condenado. Por eso la cuestión tiene tanta importancia y hay que analizarla con mucho cuidado

  11. José María Soler
    en said:

    Como todos los derechos y libertades, la libertad de información tiene también ya sus límites. Solo protege la divulgación de la información lícita, veraz y contrastada, y aun cumpliendo esas características también se limita por el honor y la intimidad de las personas. No existe una libertad de informar revelando secretos por mucho que se coticen, no sin cometer el delito de revelación de secretos. La gente esta tan acostumbrada a que le mientan oficialmente y de frente, que principalmente valora y presta atención a la información que le llega a través de este tipo de cauce ilegal, solo la información oculta es valorada como relevante o interesante, por lo que el delito de revelación de secretos se convierte, al final, en el instrumento para la difusión de informaciones y secretos falsos consiguiendo manipular la opinión del público, digan los que digan las sentencias judiciales. Es curioso que, para ser creíble, la información tenga que venir por vías ilegales. Eso se aprovecha para difundir subrepticiamente, tintadas de la legitimidad y veracidad que les dan los medios, informaciones falsas y malintencionadas. Cuando se vulneran esos límites de la libertad de información con campañas difamatorias, los daños que se provocan atentan contra sus objetivos, la integridad, la libertad, el honor y la hacienda de las personas, sin que pase desapercibido que, los bienes jurídicos que estos derechos protegen son, sin duda, superiores al derecho a informar y estar informado, y desde luego son muy superiores a los retorcidos y malintencionados fines que en realidad persiguen ese tipo de campañas desinformativas, por lo que ante la ponderación de los bienes jurídicos en juego, en el conflicto entre la protección preferente de la libertad informativa o de la presunción de inocencia debe prevalecer la de esta última pues, si no fuera así, con límites a la libertad informativa, ¿cómo podría protegerse la presunción de inocencia y aquellos otros derechos tan principales de los efectos del uso criminal que los medios pueden hacer en aras de la libertad “informativa”?.

  12. Vengo manteniendo que desde hace un tiempo el panorama político español se parece cada vez más a la peor época del felipismo. Estos años de gobierno popular están siendo un remember de aquellos mediados de los noventa en que día sí y día también, las portadas de todos los medios eran un rosario de noticias a cual más indecente. Como entonces (y como en todo) la historia se repite.

    Ya no hay semana en la que no nos topemos con alguna presunta corruptela, gazapo inoportuno o utilización del cargo para servir al interés personal. Así, la pasada, ha venido caracterizada por la sugerencia del ministro de justicia acerca de abrir el debate sobre el límite a la hora de publicar informaciones sensibles que estén siendo objeto de investigación judicial o bajo secreto de sumario.

    Quizá por ello (estoy seguro), ante la imposibilidad de abarcar todos los frentes que se abren cada vez de más enjundia, no va quedando otra que intentar menoscabar la capacidad de independencia y libertad que propicia el buen funcionamiento del periodismo, teniendo en cuenta que tampoco es todo el que trabaja así; todos tenemos en mente varios medios que se venden al mejor postor, según toque o se necesite por estar en situación financieramente delicada. Cabe la duda de si la desafortunada propuesta del ministro Catalá se encuadra dentro de un nuevo frente pretendidamente abierto por el gobierno en forma de globo sonda, o se trata definitivamente de una metedura de pata en toda regla de alguien que de política poco. Me inclino lo primero, máxime con el antecedente de la bautizada como “ley mordaza”.

    En este sentido llama la atención que Freedom House alerte acerca del retroceso que ha sufrido la libertad de prensa en España durante la legislatura de Mariano Rajoy. Según esta organización no gubernamental, nuestro país se encuentra en el puesto 52 del mundo cerca de otros países como Ghana, Letonia, Santo Tomé o las Islas Salomón. Lejos quedan Noruega, Suecia, Alemania, Estados Unidos o nuestro vecino Portugal.

    Parto de la base de que un alto porcentaje de las filtraciones son intencionadas y no beben de las fuentes de los periodistas, sino de alguien presente en el epicentro de la futura noticia. La información se coloca en manos del periodista para obtener un determinado fin: su difusión. Y no hay más. Por tanto es injusto y absurdo matar al mensajero cuando la verdadera intención nace en “un hombre de atrás” que no es precisamente quien edita la información.

    Ya en el siglo XVIII Edmund Burke fue capaz de adivinar, en un ejercicio de extraordinaria anticipación, la influencia que definitivamente ha conseguido tener la opinión publicada en la opinión pública. El cuarto poder, como acertadamente bautizó a la prensa, es fundamental en los países libres siempre enfrente de aquellos grupos de poder que, aun en las democracias más avanzadas, hacen lo imposible por controlar a su antojo la capacidad de influencia en el futuro elector.

    Cierto es que la prensa “crea” opinión en torno a la cual se mueven muchos ciudadanos a golpe de lavado de cerebro, sobre todo en esta sociedad de locura en la que no tenemos tiempo para pensar por nosotros mismos y adoptamos como nuestra cualquier idea que consumimos. Pero no lo es menos que si los medios no fueran capaces de adentrarse en las cloacas, viviríamos totalmente al margen de lo que nos rodea. Originando, como ha ocurrido (ocurre y seguirá ocurriendo), que aquellos que ostentan el poder lo hagan a espaldas de quienes les encumbran a él. Todo para el pueblo pero sin el pueblo. El estado nos conoce tan bien que es capaz de saber perfectamente lo que necesitamos, cómo lo necesitamos y cuándo lo necesitamos.

    En contra de ello, la prensa pone a disposición de los ciudadanos la verdadera democracia y con aquella ésta toma sentido. En una democracia el poder debe estar en manos de la sociedad y ésta debe tener al alcance todo aquello que le permita configurar las ideas destinadas a elegir el gobierno de los mejores. No podemos pensar ni pretender algo tan delicado de aquellos que, por su propia naturaleza, esconden intencionadamente todo lo que no necesitamos saber.

    Las últimas palabras del discurso de Gettysburg a cargo del presidente Lincoln (aunque pronunciadas en un contexto muy distinto), plasman con nitidez la simbología de lo que significa la prensa para una sociedad responsable y necesitada de una información que jamás le sería revelada de otro modo. En contra de la simbología despótica, el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo sólo será posible con la presencia de los medios, esos que a diario nos abren los ojos ante la opacidad voluntaria de quienes pretenden cercenarla.

    http://detallesoriginalesferzt.blogspot.com.es/2015/05/sin-prensa-libre-no-hay-democracia.html?m=1

  13. chorima
    en said:

    Creo que no es justo matar al pregonero. Cuándo algún tipo de información llega a un periodista o agencia, es señal de que alguien poseedor de esa información la ha filtrado, luego es a él a quien habrá que sancionar, los juicios paralelos de personas mediaticas suponen una golosina para cualquier medio de comunicación y siempre hay alguien conocedor de información dispuesto a negociar. Pienso que debe existir un órgano judicial encargado del control que sea el que sancione al informador una vez que declarado el secreto del sumario

  14. José María Soler
    en said:

    Una frase de Twitter que acabo de ver: “Cuando se descubrió que la información era negocio (yo diría poder) la verdad dejó de ser importante”.

  15. Carlos Rod-Hur
    en said:

    Una cosa es que haya un ordenamiento jurídico, que lo hay en todas las sociedades, y otra cosa es que la política esté sometida a la ley.¿España es un Estado de derecho? ¿Están vigentes los principios axiológicos que hacen que detrás de cada ley exista un principio de ética que impida que las leyes acaben convirtiendose en instrumentos o técnicas que favorezcan al poderoso? Las leyes son cada vez menos abstractas y cada vez mas “ad persona” para algunos y mas “ad número” para muchos, hay ciertas deficiencias. No participamos en la elaboración de las leyes, no hay referendum ni participación, el voto es una participación muy indirecta. En cuanto a la división de poderes, el poder legislativo no fiscaliza al poder judicial. Hay poderes fuera de la estructura como los poderes económicos. El Tribunal Constitucional no es poder judicial. No se fiscaliza al poder ejecutivo porque la fuerza del ejecutivo y la de la propia Administración es mayor que la de un juez. El juez es un gigante con los ciudadanos pero es un enano con el Estado, al que pertenece, pues forma parte del clan endogámico mas poderoso del aparato del Estado, los burócratas. Un clan cuya máxima virtud es la disciplina para mantener la unidad que les permite mantener los privilegios.

    ¿Como se legitima el poder de los jueces en España? ¿A quien representan? ¿Podríamos elegirlos? ¿Plantea esto un problema al Estado de derecho? Los jueces no obtienen su legitimidad de la democracia. A mi no me condenan ni me absuelven en nombre de la mayoria. Según nuestro ordenamiento jurídico el juez actúa como garante de nuestros derechos individuales, se atiene a las pruebas y a la verdad procesal pero en la practica, tanto lo uno como lo otro, es interpretable y subjetivo, gigante con los débiles y enano con los poderosos. Numerosos son los ejemplos pero escandaloso es que tras una crisis estafa solo veamos la rapidez con que actúan para echar de sus casas a las victimas y la lentitud para con los verdugos. El juez no está legitimado en nombre de la mayoría y eso es un problema en este país.

    Los partidos no están por la labor de transformar, mas bien cambiar algunas cosas pero siempre dentro del sistema nefasto que permite que la corrupción apenas sea castigadas y que los paganos sean siempre los mismos: los ciudadanos, categoría que me atrevo a darla con cierta dificultad.

    En EEUU, el sistema de elección de jueces varía en cada Estado. En cada uno de ellos participan los ciudadanos, la gente elige a los jueces y a los fiscales, los votan. Están sometidos a la opinión popular. Hay cuatro sistemas y en todos participan los ciudadanos. Hay una interrelación entre Estado y sociedad civil que es lo que debe ser el contrato social, cada uno cumple con su parte. El caso del estafador Bernard Madoff fue el ejemplo de esa colaboración institucional entre Estado y sociedad civil. El Estado tardó 6 meses en detenerlo, procesarlo y condenarlo a la pena mas dura, la sociedad civil castigó a su entorno familiar y mas cercano al ostracismo, a la expulsión de la comunidad, los vecinos de Manhattan se negaban a alquilar la vivienda a la familia de Madoff, no podían entrar en restaurantes, fueron expulsados de clubs etc… El ostracismo fue una institución de la antigua Grecia por la que el corrupto era castigado a no convivir con la comunidad y fuera de la comunidad solo podía ser un animal. Hoy, las culturas políticas avanzadas como la norteamericana siguen practicando el ostracismo con los que hacen sufrir a la comunidad mediante el engaño, el robo y el abuso de confianza depositado en todo aquel que maneja y administra recursos públicos.

    En nuestro país, aún los vemos comer en los mejores restaurantes, jugar al golf en los mejores clubes, viajar a Suiza para arreglar sus cuentas antes de que les llegue la hora del registro domiciliario. En Valencia, los podemos ver ejerciendo de inspectores de Hacienda, como a Vicente Rambla o como asesores del Presidente de la Cámara de Comercio, al que fue conseller de Obras Públicas, Luis Fernando Cartagena, condenado por robar a una congregación de monjas, condena de 4 años que solo cumplió 3 meses, y hoy pasea desde el barrio mas caro hasta su trabajo para llevarse 80.000 euros al año. ¿Por qué ocurre esto en nuestro país? Porque no hay sociedad civil, está secuestrada y bloqueada por una constelación de organizaciones satélites cuyo núcleo duro son los partidos que las mantienen a base de subvenciones para que sean la voz virtual del pueblo, la que a ellos les interesa.

    En esa lista de 704 investigados ya se habla de que hay jueces, altos funcionarios y políticos, pero en realidad fueron 30.000 amnistiados los que se llevaron un dinero con el que no se ha podido hacer frente al sufrimiento de muchas familias que lo han pasado muy mal. Han perdido las empresas, el trabajo, las casas y la vida. Tenemos derecho a saber quienes son esos verdugos y tenemos derecho a que sean condenados. Mientras tanto, los ciudadanos tenemos el derecho y la obligación de, como en las grandes culturas políticas avanzadas, practicar el ostracismo hasta que acaben en el mismo grado de pobreza en el que han dejado a sus victimas.

    La sociedad debe resolver este asunto rebelándose porque no se le puede pedir un comportamiento digno a aquellos a los que se les ha condenado a una vida de miseria.

    Y los verdugos tienen nombre: Jueces, políticos y banqueros.

  16. Toda condena penal es, por definición, pública, entre otras razones por la llamada prevención especial. Pero toda condena penal debe producirse conforme a la Ley. La cuestión es: existiendo juicios paralelos, ¿se condena por la ley o por la presión mediática? Este es el asunto y no otro. Se trata de defender la legalidad y el principio de presunción de inocencia. Ya sé que alguno me dirá: existiendo jueces corruptos o corruptibles lo mediático importa menos. Y en ese sentido es verdad. Pero jueces no necesariamente corruptos ceden ante presiones mediáticas. Es un hecho. Y los medios lo saben. Y lo usan al servicio no de la información sino de quienes sobre ellos ejercen capacidad de presión o de mando. Eso forma parte del catálogo de “trabajos sucios”.

    • Carlos Rod-Hur
      en said:

      Antes de la Constitución, el juez se limitaba a resolver los asuntos privados que le llegaban, era un funcionario oscuro, apenas se conocían, pero en un Estado Constitucional, además de resolver esa cuestión privada que le llega al juzgado tiene que velar porque su sentencia sea constitucional, lo cual eleva a público cualquier asunto porque la Constitución nos afecta a todos. De ahí el protagonismo que adquieren los jueces.

  17. Carlos Rod-Hur
    en said:

    En el último juicio que tuve contra Bankia, pensé que el juez era el director de la sucursal, pero cuando vi la sentencia pensé que no, que debía ser el Director General. Arbitrario, irracional, cobarde, carente de fundamento. En fin, no fue su día. Ni el mio, claro.

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